El lenguaje del dolor

Publicado en 12/17/2012

  • El lenguaje del dolor

EL LENGUAJE DEL DOLOR

El invierno es la estación donde aparece con mayor frecuencia el dolor en las articulaciones. Es inevitable, hagamos lo que hagamos, ese dolor de hombro, de rodilla o de espalda, está ahí para decirnos: ¡Eh, no te pases con los esfuerzos que ya tienes una edad…!. Sin embargo, nuestras obligaciones laborales, lúdicas o sociales, exigen que mantengamos unas mínimas condiciones físicas. Pero sabemos bien que no siempre es así. Cuando menos se espera: ¡Zas¡ Aparece el dichoso dolor de espalda y lo estropea todo.

El procedimiento es casi siempre el mismo: cuando las molestias llevan un cierto tiempo incordiándonos, acudimos al médico de cabecera. Salimos de la consulta con el consabido medicamento antiinflamatorio y el consejo de hacer algo de reposo. Nos vamos a casa con la sensación de que estamos como al principio y no hemos resuelto gran cosa. Algo nos dice que la solución, si es que la hay, no va por esos derroteros.

Sí, ya sé que tengo “cierta edad” pero si no estoy enfermo, ¿Por qué me duelen las articulaciones?.  

La respuesta médica es compleja, larga y no apta para los neófitos en  medicina. Sin embargo, hay otra forma de ver este asunto. Mirémoslo bajo la perspectiva psico-emocional  y hagámonos esta pregunta:

¿Qué me quiere decir este dolor?.

Si aceptamos que el dolor es una forma de “lenguaje”, el asunto adquiere una dimensión diferente, lo cual me lleva a formular otra pregunta:

¿Y si antes de tratar de eliminar el dolor, intento comprender lo que me quiere decir?

Si el dolor está impidiendo hacer algo relacionado con mi vida social (visitar a los amigos, familiares, etc,) ¿Tendrá algo que ver este dolor de cadera que dificulta enormemente mi desplazamiento, con el conflicto o conflictos que puedan existir con alguna o algunas personas de mi entorno relacional?

Otro ejemplo podría ser lo que sucede con este dolor de hombro que impide que levante el brazo. Si considero que con mis manos y la fuerza de mis brazos puedo trabajar, expresarme y realizar toda clase de “manualidades”, ¿No tendrá algo que ver esa tendinitis del codo o ese dolor de hombro, con alguna tensión en mi vida laboral o en algún tipo de bloqueo en la expresión de mi energía creativa?

Lo dejo ahí, en el aire por si alguien quiere añadir algo al respecto. Más adelante iré ampliando este tema que tiene mucha tela que cortar.  Pero antes me gustaría saber un poco vuestra opinión.  Espero vuestras aportaciones a este blog. 

Marcos Martínez Laguna

Terapeuta Naturópata

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